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El jefe «diez»
La reciente presentación de los estudios «¿Qué esperas de tu
jefe?», realizado por la consultora Otto Walter España y «Dirigir en el siglo
XXI», elaborado por la Fundación Española de Directivos, ofrece la
oportunidad de contrastar las expectativas que los trabajadores ponen en sus
superiores y a las cualidades que estos consideran importantes para liderar las
organizaciones del siglo XXI.
Laura Sánchez (abc 12/2001)
Que escuchen y que cuenten con las ideas de sus colaboradores.
Esa es la principal cualidad que se demanda al jefe del siglo XXI. Si las
habilidades comunicativas de los directivos son las más deseadas por sus
subordinados, también representan el talón de Aquiles para la planta noble,
donde existen no pocas carencias a la hora de saber transmitir ideas. Los
estudios «¿Qué esperas de tu jefe?» y «Dirigir en el siglo XXI» ponen de
relieve la creciente complejidad de las organizaciones empresariales en las que
se necesitan, más que nunca, líderes con comportamientos coherentes y
consecuentes
Hace poco menos de un año, el baile de profesionales entre las
empresas del sector de las Nuevas Tecnologías se había convertido en una auténtica
desbandada a ritmo de talonario. La consultora Otto Walter España decidió
entonces realizar un estudio que bajo el nombre «Factores de fidelización de
los profesionales cualificados en España» encontrara qué elementos podían
ofrecer las empresas para evitar que sus mejores talentos se marcharan a la
competencia. Las posibilidades de desarrollo profesional y la calidad de relación
con el jefe directo resultaron ser los dos factores más importantes a la hora
de fidelizar al cliente interno.
Pero ¿qué hay detrás del factor «calidad de relación con el
jefe directo»? Eso es precisamente lo que ha impulsado un nuevo estudio de esta
consultora, recientemente presentado, y que se ha elaborado a partir de más de
mil seiscientas respuestas de personal en activo de algunas de las compañías más
importantes de nuestro país.
COMUNICACIÓN
Una de las conclusiones más reveladoras es que las tres
principales características que los trabajadores reclaman a los jefes que han
de liderar las empresas del siglo XXI comparten un mismo vínculo, la comunicación:
«que escuche y cuente con mis ideas y opiniones (50,43 por ciento)», «que sea
coherente y consecuente (49,94 por ciento) y que «sea claro en la comunicación
de decisiones y tareas» (44,48 por ciento).
«Se trata de obtener un contacto de más calidad, más abierto y bidireccional
-explica Paco Muro, director de esta investigación y socio director general de
Otto Walter España-. Pero no es sólo comunicación sin más, el segundo factor
remarca que se trata de comunicación acompañada de comportamientos coherentes
y consecuentes con lo comunicado y con lo escuchado. Esto no se arregla con un
curso, pues aquí ya intervienen profundas interrelaciones entre la
comunicación y las herramientas del comportamiento directivo eficaz».
La capacidad para transmitir correctamente las líneas de acción es,
precisamente, una de las habilidades que más preocupa a los directivos, después
de los idiomas y de la formación en Nuevas Tecnologías. Tal y como recoge una
encuesta realizada por la Fundación Española de Directivos presentada el
pasado día 30 de noviembre y en la que se han valorado las opiniones de más de
mil directivos españoles:
DISCIPLINAS HUMANÍSTICAS
«Parece obvio que las tendencias en los cambios tecnológicos y en
la internacionalización hayan sido recogidas por los directivos al demandar una
mayor formación -se apunta en el estudio-. Sin embargo, sorprende que demanden
más y mejor formación en aspectos relacionales (capacidad de comunicación,
conducción de grupos, etcétera) o, incluso, en ciencias sociales o disciplinas
humanísticas».
Los responsables de este estudio consideran que esta preocupación representa la
prueba fehaciente de que las organizaciones tienden a ser más inteligentes, los
profesionales mas cualificados y, por tanto, la gestión de las personas se hace
cada vez más compleja y exigente. En este sentido, el informe presentado esta
semana por The Washington Quality Group sobre el perfil de la mujer directiva
afirma que éstas son percibidas como más dispuestas a la comunicación que los
hombres y con mayores dotes de innovación y creatividad.
Por sexos no existen especiales diferencias entre qué esperan
hombres y mujeres de sus superiores. El estudio de Otto Walter España señala
algunos elementos en los que el sexo femenino incide más que el masculino. Por
ejemplo, ellas otorgan una mayor importancia al reconocimiento y supervisión
positiva y al desarrollo de su carrera y conceden un elevado porcentaje (34 por
ciento) al factor «trato personal respetuoso» frente al 25 por 100 de sus
compañeros.
Por otra parte, mientras que los hombres son más sensibles a que los jefes
cumplan sus compromisos (31,3 por ciento) y a que prediquen con el ejemplo (30,7
por ciento), las mujeres pasan por estos dos factores de puntillas y duplican a
los hombres en el porcentaje que se refiere a «respeto de los horarios y
funciones de cada uno» y al factor «que me enseñe» (9,36 por ciento frente a
un 4,97 por ciento).
En cuanto a los sectores en los que se ha desarrollado el estudio,
los trabajadores del ámbito de la Informática y de las Nuevas Tecnologías son
los que más valoran el desarrollo profesional y el aprendizaje continuo dentro
de las organizaciones. Tal y como comenta Paco Mur: «Llama la atención que a
pesar de que son los sectores en los que más se valora el reconocimiento, son
los que menos valoran el control, lo que confirma la ya conocida carencia de
buenos comportamientos directivos en este sector, en el que hay muchos mandos jóvenes
o de procedencia técnica, que a pesar de su innegable entusiasmo, acceden a la
jefatura de equipos con escaso criterio directivo».
Por su parte, las empresas del ámbito financiero son las que más
hincapié hacen en el hecho de que los jefes sean coherentes y consecuentes
(58,16 por ciento); además, las respuestas en este colectivo se han destacado
por una especial valoración del factor «apoyo», al haber sido el único
sector que lo ha incluido dentro de los elementos determinantes que se esperan
de un jefe. Contar con un mayor respaldo de los superiores a la hora de apoyar
decisiones o ser defendidos frente a terceros parece ser especialmente
importante.
COHERENCIA Y CLARIDAD
La coherencia y la claridad a la hora de exponer las expectativas
del jefe sobre sus subordinados es también una constante en sectores como
el industrial y construcción; sin embargo, curiosamente son los sectores que
menos destacan factores como «que sea justo y equitativo», «que cumpla sus
compromisos» y «que me apoye y ayude a hacer bien mi trabajo». Son
trabajadores que necesitan de unas directrices claras a partir de las que
ponerse en marcha de forma independiente. A destacar también que en estos
sectores se otorga una especial importancia al factor «que sea un ejemplo».
El estudio «Dirigir en el siglo XXI» preguntaba a los directivos
sobre los valores necesarios para ejercer sus funciones. En las cinco primeras
posiciones ubicaban la integridad personal, la capacidad de decisión y de
juicio, orientación al servicio de los clientes, sentido de iniciativa y
voluntad de cambio y de aprendizaje. «En las primeras posiciones se encuentran
valores que hacen referencia a la personalidad y capacidad innata del directivo
más que a valores que se hayan podido desarrollar a lo largo de la carrera
profesional o que se relacionen con políticas de la empresa -se apunta en el
estudio-. Cabe resaltar que algunas de las cualidades que se consideran
tradicionalmente importantes en el directivo, han sido ubicadas por estos en
posiciones lejanas a los primeros lugares de la lista de valores: la resolución
de conflictos, planear tácticas y acciones, la conducción del cambio o el
establecimiento de la dirección estratégica».
Cuando este mismo estudio les pregunta sobre las cualidades que realmente
poseen, los directivos sitúan en las primeras posiciones la integridad
personal, la voluntad de cambio y de aprendizaje, la responsabilidad sobre el
propio comportamiento y los resultados, la capacidad de decisión y juicio y el
sentido de la iniciativa.
Una de las cualidades que realmente se echan en falta es la
capacidad para ejercer un adecuado liderazgo y es que, tal y como explica Paco
Mur, «si algo subyace del estudio ý¿Qué espera usted de su jefe?ý, es que
los directivos, en general, no saben ejercer el control. «Un hecho que nos ha
llamado poderosamente la atención es que el factor ýque ejerza el controlý se
sitúe tan bajo (sólo el 6,9 por ciento), cuando uno de los cuatro factores
determinantes es el de ýque me reconozca lo que hago bien y me corrija lo que
hago mal -explica Paco Muro-. Un comportamiento adecuado de liderazgo convierte
el control en la oportunidad de comentar lo bueno y lo malo. Los datos
demuestran que los jefes tienden a controlar de forma negativa y presionante, y
por eso es lógico que la mayoría no los asocie».