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El Norte de Madrid

 

Una escapada a Fresno de Torote

Fresno de Torote es la villa que da nombre al término municipal, pero donde se encuentra el Ayuntamiento, y donde realmente vive la gente, es en lo que antes era un barrio llamado Serracines.

 
Serracines se ha convertido en un auténtico pueblo, a cuyo alrededor se han ido levantando con el paso del tiempo nuevas y tranquilas urbanizaciones.

Lo que propiamente se denomina Fresno de Torote es, prácticamente, una localidad abandonada o, más acertadamente, una propiedad privada que perteneció hasta hace muy poco tiempo a dos familias aristocráticas, las de los marqueses de Quirós y los condes de Torrepalma.

Sus habitantes eran empleados agrícolas o ganaderos de estos anacrónicos señores feudales del pasado siglo XX. Pero los antiguos privilegios de cuna se han ido extinguiendo y los otrora poderosos aristócratas han ido desapareciendo y, con ellos, el cuidado de sus propiedades.

Así, Fresno de Torote amenaza ruina desde hace varios años y no sólo la ermita semiderruida (la de la Soledad) que nos recibe por la carretera que viene de Daganzo de Arriba, sino, lo que es más grave, su hermosa iglesia parroquial, que fue vendida recientemente al Obispado de Madrid para que alguien se hiciera cargo de su costosa reparación.

De hecho, a principios de año comenzaron las obras en su interior, en cuyo transcurso se descubrió un sarcófago que guardaba los restos de Juan Hurtado de Mendoza y Luján, señor de Fresno de Torote, que vivió a caballo entre los siglos XV y XVI y era descendiente del marqués de Santillana.

En el momento de redactar estas líneas, las obras de rehabilitación se han debido suspender al haber anidado en su torre una pareja de cernícalos primilla, especie protegida en peligro de extinción.

Hay que recordar que toda esta zona es un enclave biológico protegido: una ZEPA (Zona de Especial Protección de Aves). Los pájaros acuden a ese auténtico oasis que supone para la meseta madrileña el río Torote, que discurre a escasos metros de la localidad, cuyas riberas se encuentran bien pobladas de fresnos, álamos y acacias.

No resulta extraño poder observar en esta zona aguiluchos laguneros, avutardas, sisones, buitres (el buitre negro es aquí más numeroso que el buitre común), milanos, águilas, cigüeñas, grullas o garzas reales, así como otras especies animales como conejos, corzos, zorros, jabalíes o erizos, que campan a sus anchas por una de las zonas menos pobladas de toda la Comunidad.

CÓMO LLEGAR: Por la N-II hasta el desvío de Torrejón de Ardoz y Ajalvir y, después de atravesar Ajalvir y Daganzo de Arriba, se llega a Fresno de Torote y, a continuación, Serracines. En autobús, el Consorcio Regional de Transportes (Tel: 91 580 19 80) ofrece el servicio entre Madrid y Fresno de Torote-Serracines.