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Mateo me envía esta "Breve Historia de Venta Quemada" el autor es Javier Castillo Fernández.

Breve historia de Venta Quemada. 

El surco intrabético que separa Sierra Morena de la Penibética, entre Antequera y Lorca, constituye una ancestral zona de paso y comunicación entre Andalucía y el Levante español. Esta región ha sido habitada y transitada desde la Prehistoria, como lo demuestran los vestigios arqueológicos del poblado de El Malagón (3500 a. C. ) de la Edad del Cobre, donde se han encontrado restos de instrumentos fabricados con silex procedente de lejanas regiones peninsulares, lo que demuestra un incipiente flujo comercial y de personas por el “Pasillo de Chirivel”.

Este paso natural tuvo su continuidad en época romana, pues por el trazado de la actual carretera transitaba la Vía Augusta, que unía Tarragona con la Bética. El tramo de esta vía que discurría por nuestra comarca unía las localidades de Ad Morum (Chirivel) y Basti (Baza). Prueba de ello es el miliar, especie de punto kilométrico, dedicado a Octavio Augusto (año 87 a.C.) encontrado en la rambla de Venta Quemada y conservado en la Iglesia Parroquial de Cúllar.

Durante los últimos siglos de la Edad Media la región constituye una zona fronteriza del Emirato nazarí de Granada frente al Reino de Murcia. La inestabilidad provoco la despoblación de la comarca y una amplia región despoblada de 50km, ocupada por el bosque mediterráneo, se conocía como el “ Campo de Chirivel”, espacio solamente surcado por atrevidos pastores con sus rebaños de ovejas y por cuadrilla de fronteros ávidos de botín.

En el verano de 1488 la zona oriental del Reino de Granada fue conquistada por los Reyes Católicos, como antesala de la conquista definitiva de la capital nazarí, en 1492. El Campo de Chirivel fue objeto de disputas entre los nuevos poderosos: la ciudad de Baza (dueña de una amplia jurisdicción que incluía la villa de Cúllar ) y el marques de los Vélez (señor de Vélez Blanco, Vélez Rubio y Oria, entre otras localidades).

El limite ente ambos quedó fijado por la división geográfica que señalaban las “aguas vertientes”: de un lado las que confluían a la cuenca del Guadalquivir, de otro las que discurrían hacia el Segura. El puerto del Contador o de Vertientes ha sido desde entonces límite entre ambas comarcas y actualmente fija la frontera entre las provincias de Granada y Almería. 

La desaparición de la inseguridad en la antigua frontera hizo que se recuperaran los intercambios comerciales y las vías de comunicación tradicionales. El camino Real de Lorca a Granada volvió a estar transitado por carreteros y arrieros, mercaderes Genoveses de lana y seda con destino al puerto de Cartagena, madereros franceses que explotaban los bosques de la Sagra y otras sierras cercanas, moriscos que pasaban de Granada a Valencia, compañías de soldados en transito y todo tipo de caminantes, peregrinos y bandidos. El largo trayecto entre Cúllar y Vélez Rubio necesitaba del establecimiento de una red de ventas para el reparo y descanso de los viajeros.

Entre finales del siglo XV y las primeras décadas del siglo XVI el ayuntamiento de Baza hizo diversas concesiones de terrenos de monte, generalmente junto a manantiales de aguas, a particulares con la obligación de construir diversas ventas que cubriesen su enorme jurisdicción. A los venteros se le concedían tierras con las que abastecer su albergue “para tener en ella todas las cosas necesarias a los caminantes que por allí pasaran e para que hayan en que se puedan reparar e albergar”. De este modo surgieron Venta del Baúl, la del Peral, la del Álamo y la de Vertientes.

Las primeras noticias de lo que luego seria Venta Quemada datan del primer cuarto del siglo XVI. Así, la conocida como “Venta del Álamo” fue regentada entre 1526 y 1532 por Juan Martinez de Bogarra, vecino de Baza, que abonaba un censo anula de 170 maravedíes al concejo de Baza. Hacia 1538 la disfrutaba Gonzalo del Rió, junto a 29 fanegas situadas en su entorno, que “se le midieron desde el dicho álamo abaxo y llegando a unos barbechos que dizen que son de unos cristianos nuevos de Cúllar, donde esta una carrasquita pequeña cabo el camino”. Al parecer la venta continuo en poder de esta familia bastetana pues en 1582 Alonso del Rió arrendaba las tierras de la “Venta del Álamo, que es ene. Chirivel, termino y jurisdicción de la ciudad de Baça” a dos vecinos de Vélez Rubio, junto a dos pares de bueyes, para que sembraran y siguieran rompiendo el monte colindante durante los siguientes seis años. La vida en estos establecimientos, mitad explotación agrícola, mitad hospedería, era realmente dura e incluso peligrosa: en 1585 la justicia de Baza perseguía a “unos valencianos sobre la muerte de Benito Muñoz, ventero en la Venta del Álamo”.

A partir de la aparición de esta y otras ventas y de la rotulación de los montes, la localidad fue creciendo en población al fundarse nuevas explotaciones agro-ganaderas pertenecientes a miembros de la elite urbana de Baza y de otras localidades vecinas. Este es el origen de núcleos de población y cortijos que todavía hoy conservan el no9mbre de sus primeros y poderosos dueños: Santalolalla, Tarifa, Malagón, Matián, Barrionuevo, Muñoz, don Pablo…

Según Cano García, en su obra La Comarca de Baza (1974), el  origen de Venta Quemada “es eminentemente viario en el antiguo camino Murcia – Granada, que desde Vertientes se desviaba un poco al sur en relación al del Álamo, y situada al pie de un cerro en una zona de pinos, que casi desaparecieron en un incendio, cambiando de nombre el pueblo”. La fecha del incendio es por ahora desconocida, pero tuvo lugar entre finales del siglo XVI. La ultima referencia conocida de la Venta del Álamo data de 1584 y la primera con su nueva denominación de 1644.

Durante el siglo XVII Venta Quemada se consolida como un núcleo de población formado por la posada y varios cortijos habitados por familias de campesinos de larga tradición en la zona. Así, en un reparto de impuestos realizado entre los labradores del término de Cúllar en 1682 ya encontramos a vecinos con apellidos peculiares de esta aldea, que perduran hasta la actualidad, como Juan Cañadas o Agustín y Antonio de Túnez. Antes de 1691 la venta fue vendida por la familia Avalos de Baza, a varios vecinos de Cullar.

En el catastro de Ensenada (1750) aparecen diversos cortijos, entre los que destaca el de Agustín Martinez, vecino de Caniles. Pero será en el siglo XIX el de despegue definitivo de Venta Quemada, siendo la segunda pedanía mas poblada del término de Cullar. En 1887 la población había aumentado hasta las 500 almas. Este fuerte crecimiento obliga a convertir la antigua ermita en Iglesia parroquial, con su anejo de Matian. En la reorganización de la diócesis de Guadix-Baza de 1868 la iglesia de Venta Quemada es considerada como “parroquia urbana de acceso”, al mismo nivel que las de Benamaurel, Cortes de Baza o Freila. A final de siglo contaba con dos cofradías, la del Santisimo Sacramenteo y la de Nuestra Señora del Carmen. El incremento demográfico fue continuo hasta la despoblación por la emigración en las décadas de los sesenta y setenta de este siglo. En 1974 la población era de 613 habitantes, pero actualmente no alcanza los 200 vecinos.

A pesar de los cambios históricos y de las infraestructuras viarias, Venta Quemada sigue conservando su condición de punto de referencia y de descanso obligado para el viajero por su inmejorable emplazamiento (en la mitad del camino entre Murcia y Granada), la belleza de su paisaje y la calidad de sus viandas.

                                                                                                     Javier Castillo Fernández