Nuestra Casa y sus instalaciones. Guía Básica.

 

 

Iluminación del Hogar. Electricidad.
La iluminación representa la cuarta parte del consumo eléctrico doméstico. De ahí la importancia de un uso racional. Por razones económicas y ecológicas es preferible la iluminación natural a la artificial. Los focos o bombillas de bajo consumo gastan hasta un 80% menos y son ideales para puntos de luz con un uso superior a 3 horas diarias. Los tubos fluorescentes son especialmente indicados para baños, cocinas y garajes.

 

Ampliaciones eléctricas. Cuando amplíes tu instalación, pongas un nuevo enchufe o similar, elige bien la sección del cable y el propio enchufe.

 

Calefacción.
Cualquiera que sea el sistema que se utilice siempre hay que pensar en aprovechar al máximo las horas de sol, para calentar de forma natural los ambientes y para ventilar diez minutos diarios la casa. En El Casar, creo que el sistema mayoritario que tenemos de calefacción es el de caldera de gasoil. Este combustible es muy sucio, por lo que la caldera debe ser mantenida todos los años, una buena limpieza durante el verano nos evitara tener que llamar a un técnico por avería durante el invierno. Es un trabajo fácil de hacer y también muy barato si no te apetece mancharte las manos. Unas buenas ventanas son imprescindibles.


El Agua.
El 40% del agua que se consume en el hogar se vierte por el inodoro. Cada vez que tiramos la cadena se van al alcantarillado unos 10 litros de agua que ha sido tratada para su potabilización. Para evitar este gasto inútil puede instalarse un regulador en la cisterna. Su colocación es muy sencilla y permite regular el agua que se desea evacuar. Colocar un sistema de vaciado con dos botones -media carga- también es muy barato. En nuestro caso el jardín rompe esta estadística, regar menos es posible, también tendremos que cortar menos el césped, por ejemplo.

Si un grifo permanece goteando todo el día derrocha unos 50 litros de agua. En cambio, si es la cisterna del baño que pierde esa cifra puede ascender a 250 litros por día. Una ducha de cinco minutos requiere 50 litros de agua, mientras que para un baño de inmersión se necesita un mínimo de 150 litros. Al dejar el grifo abierto para cepillarse los dientes se pierden unos 20 litros de agua, en cambio si se moja el cepillo y luego enjuagas gastas sólo 2 litros.
 

Energía en el hogar.
Si puedes adaptar los tipos de energía de tu vivienda, valora en primer lugar la instalación de energías limpias, como la solar o la eólica. El uso de la
electricidad conviene reservarlo para funciones en las que resulta insustituible: iluminación y electrodomésticos.

 

Energías limpias o renovables son las presentan de forma potencial e inacabable en la naturaleza y que no contaminan en su proceso de producción ni consumo. Su creciente uso se debe a la implantación en viviendas particulares: la producción de agua caliente y calefacción mediante biomasa (restos de madera triturados y compactados) reemplaza al carbón y el petróleo. Los paneles solares permiten la obtención de luz y agua caliente con una inversión inicial y sin ningún gasto (ni contaminación) posterior. La energía eólica (aprovechando la fuerza del viento) presenta un gran potencial aún por desarrollar.

 

El tejado.

Es un elemento esencial que hay que mantener. Si hay alguna teja rota hay que repararla. El verano y con cuidado, es el momento de revisar nuestra cubierta. En cualquier comercio de bricolaje nos venden elementos aislantes que se aplican como la pintura en la base de chimeneas y demás juntas que estar a la intemperie hacen que se deterioren inevitablemente.