|
Los relatos de Concha Fernández.
Concha Fernández, creadora de mundos
y emociones a través de la palabra.
26/11/2007
El Amante Azul.
La forma femenina parada en la arena
tenía los perfiles del paisaje y el color de la bruma.
Mechones rizados enmarcaban su cara como las puntas
rizadas de las olas enmarcaban el azul del mar. Su
mirada, más allá de los últimos colores del horizonte,
tenía las tonalidades del infinito y la profundidad de
los abismos marinos. Una brisa tenue agitaba sus
ropas, lo único que se movía en su figura estática. El
agua le llegaba despacio hasta los pies y se los
acariciaba dejándolos cubiertos de puntillas húmedas,
como unos calcetines de nácar y conchas, de coral y
estrellas, tejidos para ella en aquel instante
infinito. Olía a sal, a lonja, a alquitrán, a escamas
plateadas. El vaivén de la marea era un arrullo que lo
envolvía todo. La arena brillaba como si en ella se
escondieran cientos de pequeños soles. Una gaviota lanzó un grito que rasgó la soledad de la playa. Las nubes taparon el sol y una frialdad de acero se extendió alrededor. El mar se volvió helado y la arena opaca. La mujer avanzó lentamente hacia el océano y éste le fue cubriendo la piel de espuma. El agua le llegó al pecho y salpicó de perlas transparentes su cuello y su rostro; luego le cubrió el cuello y salpicó de mar sus ojos profundos; casi inmediatamente, le tapó la boca, la nariz y los ojos y, durante un instante, se sintió arena, coral y algas. Después, suavemente, sin ninguna violencia, se fundió en un abrazo apasionado y sensual con el mar, y se diluyó en él en silencio. Derechos Reservados: CONCHA FERNÁNDEZ GONZÁLEZ. |