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Comarca Vertientes desde la zenaca

 

La vida en los cortijos granadinos hace sesenta años. tomas@elcasar.com

Hace ya algunos veranos, comencé la edición de esta web. Bueno, Internet es demasiado público está al alcance de cualquiera, lo que lo hace que me resista a escribir cosas que son algo más que palabras, son la vida de unas gentes en esta comarca.

Pero, si no lo dejo escrito estás costumbres y formas de vida, pasarán sin llegarse a conocer y otros como mis hijos que buscan en Internet a sus animales de naturales, las ciudades de geografía, en fin, es su libro de consulta, nunca los conocerán.

Al dedicar unas horas, unos pocos días al año a relatar, algunas cosas de la comarca entre Granada y Almería  también se contribuye a conservar costumbres sociológicas y formas de vida que han desaparecido, esa al menos, es mi intención. 

En el verano 2004, está es mi contribución a esas formas de vida desaparecidas en esta comarca, que mis padres recuerdan con añoranzas pero también en la distancia, porque aquello si que era una vida dura. 

Lo voy a ir relatando, acompañado de las imágenes del cortijo de La Zanaca (también Zenaca), al pie de la sierra de los calderones y del Periate, con alturas de 1.800 m (Pizarro y Argerin), y pegando a la sierra de Maria, ya en Almería.

La vida de la comarca desde los años cuarenta hasta los setenta, se organizaba  sobre los cortijos dispersos unos de otros de seis a diez kilómetros, con centros mayores en pueblos comárcales (los cortijos eran habitados mayoritariamente por jornaleros, es decir, no eran propietarios de la tierra). Los tratos sobre la tierra comenzaban y terminaban el 15 de agosto, el día de la Virgen, se daban cuenta entre si "el amo" y el jornalero. Hoy la tierra se trabaja al cuarto, tres partes para el jornalero y una para el dueño de la tierra, pero en aquellos años en los que se trabajaba casi por el sustento esta proporción era a laCortijo de la Zenaca inversa.

El centro de nuestra comarca lo vamos a situar en un pequeño pueblo comarcal, Venta Quemada. La hoja n. 973, del Instituto Geográfico Nacional. A parte de Cullar, la capital de la comarca, La Venta y Las Vertientes son los dos núcleos poblacionales, que en aquellos años tenían mucha mas población que hoy, consecuencia de la emigración masiva primero a Francia, Belgica y Suiza y después a las ciudades del norte de España, Levante, Cataluña y el centro de la península. El otro día, el buscador de Internet, me llevo a la pagina de un hijo de aquellos que se marcharon a Francia y que se quedaron para siempre, la pagina era en francés y hablaba del pueblo de sus padres en el sur de España "mon Andalousie"

La Venta y Vertientes se sitúan, sobre la vía de comunicación natural entre Murcia y  la Andalucía interior, esta comarca tiene al norte la sierra del Periate y al sur la sierra del Madroñal. Hoy con la nueva carretera la A-92 norte, han dejado un poco apartados del antiguo Camino Real a Los Aguadericos, la Venta, Tarifa, y   Contador. Chirivel y Las Vertientes han permanecido pegados a la antigua carretera nacional, hoy la autovía los circunda.

El paisaje ha cambiado desde los años cuarenta, de no haber apenas almendros, a convertirse en la mayor comarca española productora de almendras, para pesadilla de los pastores, las ovejas ya son un resto de los ganados que llegaron a existir, en invierno las ovejas emprendían el camino de la trashumancia hacia la costa, por las nevadas y la falta de pastos, Cantoria y su comarca de albaidas recogían los ganados de esta tierra huyendo de las nieves de los inviernos. Hoy los ganados ya no emprenden el camino hacia la costa, entre otras cosas porque nieva bastante menos y los ganaderos se han hecho mas sedentarios.

Esta era una tierra de labradores en otoño-invierno, y de segadores en verano. Con unas encinas centenarias, muchas han desaparecido. Desde Octubre y hasta que llegaban las nieves, os recuerdo que estamos en el altiplano casi a 1000 metros de altura, los bueyes y las mulas eran la mecanización de los habitantes de la comarca sembraban y pasaban el arado una y otra vez hasta completar el sementero. Hoy un tractor con aire acondicionado y equipo de música y teléfono, hacen lo mismo que hacían decenas de personas y en unos días, tanto el el sementero como en la siega. 

Los abonos eran desconocidos, los seguros agrícolas, no eran imaginables. Estamos hablando solo de hace treinta cuarenta años. Cuando llegaron los primeros tractores rojos de Barreiros y los azules de Land, inalcanzables para los jornaleros de esta comarca, marcó el comienzo de la emigración.

El campo no se mecanizó hasta los setenta, los tractores y las cosechadoras Ebro y  John Deere, ya si constituyeron una total mecanización de las labores agrícolas, el desarrollo total y sostenible de la agricultura no se alcanzo hasta los años 80, con la entrada de España en la Comunidad Europea, y la llegada de las subvenciones agrícolas, que hicieron que se igualaran las rentas de la gente del campo con la de la ciudad.

La vida de un cortijo de la comarca, en el que podían vivir dos o tres familias, los padres, los abuelos y algunos hijos también con su familia. Eran jornadas de sol a sol, las mujeres se ocupaban fundamentalmente de las labores domesticas y los animales del corral, gallinas, conejos y los cerdos (chinos, los llamamos aquí) para la matanza asunto importante ya que la matanza constituía la principal reserva de alimento para todo el año, cada familia podía engordar de dos a tres cerdos. Cada cortijo también tenia su pequeño huerto familiar, con poca agua para regar, había cortijos que no tenían mas agua que la de los aljibes que almacenaban cuando llovía. 

LA SIEGA

Vamos a empezar por el final, por el verano época de siega para ir viendo la vida de un típico cortijo. Cuando llegaba laEra de cortijo abandonada recolección, la siega, toda la familia más otras gentes que venían de fuera de la comarca, por poco mas que la comida, con un mandil para protegerse de la hoz y de los cardos, empezaban haciendo haces de cebada, trigo o centeno con la hoz en la mano antes que rompiera el día. Durante todo el día, con temperaturas por encima de los treinta grados, con un pequeño alto para comer y descansar, no se paraba hasta la noche y vuelta a empezar día tras día, porque además la cosecha era un peligro sin recoger, se podía presentar alguna tormenta-frecuentes aquí- y destrozarla por completo,  no había seguros como ahora. Cuando se finalizaba la siega había que recoger la mies y llevarlas a la Éra comenzaba la Trilla. La parva, la mies sobre la era era pisada una y otra vez por las mulas que tiraban del trillo hasta hacer que se separan el grano de la paja.

Después de haber trillado, había que esperar que soplase viento para  ablentar, esto es, con las palas, las orcas se lanza la mies al aire, que se lleva la paja y el grano cae limpio a suelo. Había que medir el grano, con la media fanega y los celemines, medidas del grano aquí, recordad que había que partirlo con el dueño de la tierra, y guardarlo en sacos que había que subir a las cámaras,-granero, segundo piso de los cortijos- donde se guardaba en las troces, separado el trigo de la cebada, y en sacos que se cargaban sobre las espaldas. La paja también había que guardarla en el pajar, ya que era el sustento de los animales -mulas, caballos, burras y ovejas- para todo el invierno, no había piensos.

La trilla, constituía una fiesta social entre los vecinos, así mismo en esta época de año se concentraban la mayoría de fiestas de la comarca, quiero recordar que no había ni radios, las primeras radios aquí empezaron a llegar en los sesenta, y no había electricidad por supuesto en ningún cortijo, hoy gran parte de estos cortijos están en ruinas y en otros bien conservados sigue sin llegar la electricidad.

Continuaré.......................